Viaje a Pisa

Durante mi estancia en Pisa, descubrí que hay bastantes más monumentos que visitar aparte del complejo monumental de la Piazza dei Miracoli y su famosa torre inclinada. Por ello me animé a escribir este post y aportar mi pequeño granito de arena para que su patrimonio sea más conocido. La ciudad es un buen lugar para conocer el arte italiano anterior al Renacimiento, ya que entró en decadencia justo en el momento en que este movimiento comenzaba a aparecer. Todas las imágenes con la marca de agua SA son mías. El resto son imágenes de libre disposición que he descargado de Internet.

BREVE HISTORIA DE LA CIUDAD

No hay ninguna hipótesis clara sobre los orígenes de Pisa. La más defendida, gracias a los numerosos restos arqueológicos encontrados en los años 80 del siglo XX, es que fue fundada por los etruscos a mediados de siglo VI a.C., aunque algunos creen que fueron los ligures o los griegos. Lo que se sabe seguro es que en el año 180 a.C. aquel núcleo de población se convirtió en una colonia romana.

Con la caída del Impero Romano, Pisa fue conquistada por los Longobardos, pueblo germánico que invadió Italia en el siglo VI, pasando a formar parte de la región Tuscia (denominación de Etruria durante la Alta Edad Media) del Reino Lombardo y convirtiéndose en el puerto más importante del mar Tirreno, centro de intercambios comerciales con Córcega, Cerdeña y las zonas costeras de Francia y España.

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Mapa hipotético de Pisa en el siglo V

En el año 774 fue conquistada por Carlomagno y pasó a depender del Ducado de Lucca. La necesidad de defenderse de piratas y sarracenos la impulsó a construir una gran flota naval, directamente responsable de la expansión de la ciudad durante los siglos IX al XI. A partir de 1005 sucesivas conquistas por todo el Mediterráneo fueron acrecentando su poder hasta tal punto que en 1077 se convirtió en sede arzobispal y en 1081 el papa le concedió el derecho a elegir su propio cónsul para gobernarla, con el apoyo de un Consejo de Ancianos, convirtiéndose, junto a Venecia, Génova y Amalfi, en una de las cuatro Repúblicas Marítimas italianas.

Durante la Primera Cruzada (1096-1099) su poder económico aumentó al tener el monopolio del comercio con la zona este del Mediterráneo, alcanzando su máximo esplendor durante todo el siglo XII y principios del XIII. En 1284 su ascenso se frenó de golpe al ser derrotada por Génova en la Batalla de Meloria, entrando en una profunda crisis económica que la llevó poco a poco a convertirse en un enclave secundario de la Toscana, hasta que en 1406 el Señor de Pisa Gabriele Maria Visconti (1385-1408) la vendió a Florencia. Desde entonces, a excepción del período 1494-1506 en el que recuperó su independencia, pasó a formar parte de la República de Florencia y más tarde, del Gran Ducado de la Toscana, hasta su incorporación a la nación italiana unificada en 1860.

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“Pisa atacada por las tropas florentinas”, Giorgio Vasari, 1563

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad sufrió numerosos bombardeos de la aviación americana, que arrasaron barrios enteros y provocaron severos daños en sus monumentos. En el año 1944 las tropas aliadas y fascistas se enfrentaron desde ambos lados del Arno, destruyendo los puentes y la mayoría de los edificios de la zona, mientras parte de la población civil se refugiaba en la Piazza dei Miracoli, con la esperanza de que la fama de sus monumentos frenara la intervención militar y los protegiera. Aun así la artillería aliada alcanzó el Camposanto Monumentale, provocando el incendio de su cubierta de madera y plomo y el deterioro de sus frescos.

Aunque muchas obras de arte fueron trasladadas a Florencia antes de los bombardeos, la mayoría de edificios históricos quedaron muy dañados. Acabada la guerra empezó una campaña de reconstrucción de la ciudad y de su patrimonio que duró décadas, con el resultado que podemos ver en la actualidad.

El pisano más ilustre sin duda fue Galileo Galilei (1564-1642), un genuino hombre del Renacimiento que practicaba diversas disciplinas científicas como la astronomía, la física o la matemática, además de otras humanísticas como la filosofía o la música. Se le considera el padre de la astronomía moderna. Sus descubrimientos científicos, en particular su apoyo a la teoría heliocéntrica que afirmaba que en el Sistema Solar los planetas orbitaban alrededor del Sol, provocaron su condena y persecución por parte de la Iglesia Católica, a pesar de que muchos de sus miembros afirmaban que eran ciertos. Hubo que esperar al año 2009 para que la Iglesia aceptara (indirectamente) la realidad del legado científico de Galileo.

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GEOGRAFÍA

Pisa está situada en el centro de la gran llanura fluvial del Arno. Se trata de una zona lagunar y pantanosa, desecada y drenada a lo largo de los siglos para facilitar el desarrollo y la defensa de la ciudad. El tipo de terreno sobre el que se asienta ha provocado que muchos de sus edificios estén torcidos o se hayan hundido en la tierra.

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La llanura ha ganada terreno al mar a una velocidad asombrosa. En época romana el puerto estaba a 4 km. de la ciudad (la línea de costa se situaba más o menos en San Piero a Grado) y actualmente está a 8 km de distancia. Debido a la densa red de canales hechos, el desvio hacia el norte de la desembocadura del Arno efectuado por orden de los Médici en el siglo XVI y la construcción durante el siglo XX de embalses a lo largo del curso del rio, la sedimentación ha dejado de alimentar la llanura, deteniendo su proceso de crecimiento.

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La ciudad actual tiene 90.300 habitantes y se extiende a ambos lados del Arno. Antiguamente se dividía en cuatro barrios históricos: En el lado norte del río estaba Ponte, donde estaban los principales edificios oficiales, Mezzo (o Borgo), el barrio noble, coincidente con los límites de la antigua ciudad romana y Foriporta, llamado así porque estaba fuera de la muralla altomedieval. Y en el lado sur del río estaba el barrio de Kinzica, habitado por comerciantes y artesanos. Actualmente la ciudad cuenta con cuarenta barrios (quartieri).

Diez puentes cruzan el Arno hoy en día, todos edificados en el siglo XX, algunos de nueva construcción y otros sustituyendo a anteriores. El primer puente de piedra que se construyó fue el del Mezzo, en 1388 (aunque el actual es de 1947). Hasta entonces solo cruzaba el rio una pasarela de madera situada a escasos metros de distancia.

Según la Geografia Universal de Conrad Malte-Brun (Edición española de 1867):

“El Arno atraviesa la ciudad de Pisa, sita a poco más de una legua de su embocadura. Esta población es una de las más antiguas de Italia: grande y bien edificada, sus calles son anchas y tienen buenas aceras. (…) Pisa posee una universidad célebre fundada en 1343, con una biblioteca que contiene 60.000 volúmenes, un jardín botánico, una colección de instrumentos de física y un observatorio. Pisa ha decaido mucho al presente de lo que era en la edad media: entonces contaba 150.000 habitantes y hoy solo tiene 51.000. En 1469 tuvo lugar en esta ciudad un concilio célebre para poner término al cisma de occidente; los cardenales depusieron a los papas Benito XIII y Gregorio XIII, eligiendo en su lugar a Alejandro V.”[i].

VISITA A LA CIUDAD

Uno de los primeros monumentos que visité fue el ábside de la Chiesa di Santa Cristina, un claro ejemplo de la superposición de estilos en un mismo edificio en diferentes etapas constructivas, una técnica muy respetuosa con el patrimonio, de gran implantación en Italia. Toda visita a Pisa debería empezar por aquí, porque los elementos estilísticos y arquitectónicos de este ábside son los que se verán repetidos, enriquecidos y evolucionados en la mayoría de edificios históricos de la ciudad.

Santa Cristina está situada en el lado sur del Arno, al lado mismo del Ponte del Mezzo. La primera iglesia que se construyó allí ya estaba documentada en época longobarda (s.VIII), pero fue destruida por una riada y reemplazada en 1118 por otra de estilo románico. En el año 1814 se reformó totalmente, ampliándose y luciéndose todas sus paredes a excepción de la parte inferior externa del ábside, construido con ladrillos y piedras, probablemente sacados de edificios más antiguos.

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Bandas verticales (llamadas lesenas) en forma de pilastras y semicolumnas dividen toda la superficie del ábside en cuatro sectores, y su parte superior está decorada con una galería de arquillos ciegos de medio punto. Esta combinación de lesenas verticales con frisos de arquillos ciegos es una de las características principales del románico lombardo. Además, los arquillos enmarcan, de manera alterna, óculos de formas redondas y romboidales (estas últimas llamadas losanges), una decoración característica de la zona. En la parte inferior de la estructura hay tres aberturas monóforas tapiadas.

Los lombardos crearon un estilo arquitectónico ligado al románico que se extendió por el sur de Francia y Cataluña (las iglésias de la Vall de Boí, en el Pirineo de Lleida, son los ejemplos más conocidos). Este tipo de decoración perduró en el tiempo, mezclándose con otros estilos posteriores, convirtiéndose en una de las señas identitarias de la arquitectura pisana, de ahí la importancia de este pequeño ábside semiescondido.

En las afueras de la ciudad se encuentra la Basílica de San Pietro Apostolo (San Piero a Grado), datada entre los siglos X y XII. Es otra muestra del tipo de arquitectura románica previa a la construcción de la catedral de Pisa. Se edificó al lado de un antiguo puerto fluvial situado en un brazo actualmente desecado del Arno. Fue fundada en los primeros tiempos del Cristianismo, en el lugar donde, según la tradición, San Pedro dio su primer sermón en la península itálica, nada más desembarcar proveniente de Antioquía en el año 44 (el sitio concreto está señalado en el interior de la iglesia con una columna cubierta por un templete tardogótico de principios del s.XIV). Se cree que el barco en el que viajaba el apóstol atracó en el puerto pisano para refugiarse de una tormenta.

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La iglesia actual se construyó en el solar de un templo paleocristiano del siglo IV. Los restos de su ábside han sido descubiertos y son visibles a los pies de la nave central, alrededor de la columna de San Pedro. Entre aquella construcción y la actual hubo una segunda destruida por un incendio de la que apenas se sabe nada.

Es un edificio de planta basilical con tres naves separadas por dos galerías de columnas reutilizadas de edificios romanos, con cubiertas de madera y rematadas por tres ábsides en la cabecera y, curiosamente, otro a los pies.

A mediados del siglo XII, una catástrofe indeterminada (tal vez una inundación), destruyó los pies de la iglesia, incluida su fachada, siendo sustituida por el ábside actual y abriéndose la puerta de acceso en el lado norte. También se construyó un gran campanario, destruido en 1944 por los soldados alemanes para impedir que los aliados lo utilizaran como torre vigía.

Los muros superiores de la nave central están decorados por un ciclo de frescos de Deodato Orlandi de Lucca (activo a principios del s.XIV), dispuestos en tres bandas horizontales: La parte inferior muestra retratos de papas desde Pedro hasta Juan XVII (año 1003). En la parte central se desarrollan en treinta y un cuadros, episodios de la vida de San Pedro, San Pablo, Constantino y San Silvestre, siguiendo el modelo de los de la antigua Basílica Vaticana, hoy desaparecidos, y de los frescos de Cimabue en Asís. En la banda superior se representan los muros de la Jerusalén Celestial, con una arquitectura ilusionista compuesta de arcos y ventanas en los que aparecen pintados ángeles y santos.

El exterior es típicamente lombardo, con muros lisos decorados con pilastras y arquillos ciegos, bajo los cuales hay incrustadas réplicas de cuencos de cerámica islámica, mallorquina y siciliana del siglo X al XII con decoraciones geométricas de inspiración andalusí. Al puerto de Pisa llegaba cerámica de las islas mediterráneas, la península ibérica y el norte de África, por lo que la ciudad fue una de las primeras de Italia en la que se fabricó cerámica a imitación de las importadas.

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En Pisa y alrededores se usaron piezas cerámicas en forma de cuenco (llamadas bacini) para decorar las fachadas de las iglesias medievales. Se colocaban en el mismo momento de la construcción en agujeros prácticados en los muros exteriores. Actualmente se conservan en el Museo Nazionale di San Matteo 631 piezas originales datadas entre finales del siglo X e inicios del XV, que han sido sustituidas por réplicas en los edificios donde estaban colocadas. Hay bacini de diversos tipos, dependiendo de la procedencia y el tiempo: vidriados o esmaltados de un solo color o con tonos metalicos, alcalinos o de engobe. Los más antiguos (finales del siglo X – principios del XIII) son de producción islámica, y los más posteriores (siglos XIII-XIV) son de producción pisana, distinguiéndose por su decoración monocroma o con motivos verdes o marrones sobre fondo blanco.

La Chiesa di San Zeno, documentada por primera vez en el año 1029, está justo al lado de la puerta de la muralla con el mismo nombre. Originalmente formaba parte de una abadía benedictina hoy desaparecida. La zona en la que se construyó era conocida como “alle grotte” debido a los numerosos restos y estructuras antiguas que habían allí y que eran usadas como canteras de materiales constructivos para reutilizar en otros edificios (incluido éste).

La iglesia actual es el resultado de varias intervenciones iniciadas a principios del siglo X. Excavaciones arqueológicas recientes en su interior, sacaron a la luz los cimientos de una estructura rectangular anterior al siglo X, dividida en tres naves con sus correspondientes ábsides. Parte de las piedras de las paredes de esta construcción fueron reutilizadas en el edificio entre los siglos XI y XII.

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Se accede a la iglesia por un porche compuesto de dos arcos de medio punto sustentados por una columna central. En el primer piso se abren ventanas bíforas (o geminadas). La fachada tiene la típica decoración lombarda de arquillos de medio punto con óculos ciegos, redondos y romboidales, y restos de bacini islámicos incrustados. La parte superior, dominada por un gran óculo con una vidriera contemporánea, es del siglo XV. El interior, muy austero, se compone de tres naves separadas por una galería que alterna pilastras y columnas expoliadas de edificios anteriores.

San Michele in Borgo es una iglesia citada por primera vez en 1016, fecha en la que la pequeña capilla, edificada sobre el solar de un templo romano dedicado a Marte, fue transformada y dedicada al culto de San Miguel por un monje benedictino llamado Bono. Desde principios del siglo XII la iglesia y el complejo monástico construido a su alrededor (hoy prácticamente desaparecido) pasaron a formar parte de la Orden de la Camáldula o Congregación Camaldulense de la Orden de San Benito, de rigurosa vida ascética.

La fachada es de transición del románico al gótico pisano, con la misma estructura que la de la catedral. Muestra un paramento bícromo de mármol blanco y gris oscuro muy común en la zona. Gran parte de su decoración fue diseñada por el fraile dominico Gugliemo Agnelli (ca.1238-1313), arquitecto y escultor local muy prestigioso en su época, caracterizado por su precoz clasicismo, que fue discípulo y colaborador de Nicola Pisano.

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Está dividida en dos partes. La inferior es del siglo XIII con tres portales románicos coronados con lunetas, de las cuales la central, mucho más grande que las laterales, está ocupada por un tabernáculo con el conjunto escultórico de la Madonna col Bambino, angeli e l’abate offerente  de Lupo di Francesco (una réplica del original ahora expuesto en el Museo Nazionale di San Matteo). Curiosamente entre los portales quedan restos de inscripciones hechas con pintura roja en el siglo XVI para promover a algunos de los candidatos a rector de la universidad (muy similares a los vítores de Salamanca). Por lo que respecta a la parte superior, ejecutada en siglo XIV, está compuesta por tres galerías superpuestas de columnas con arquillos trilobulados que rompen con la monotonía del muro liso.

El interior está muy modificado. Se compone de tres naves con techumbre de madera, separadas por dos galerias de ocho arcos sostenidos por columnas con capiteles románicos. El altar mayor está construido encima de la cripta de los siglos XI-XII. El templo albergaba originalmente cinco sarcófagos romanos, expuestos actualmente en el Camposanto Monumentale y un famoso púlpito trecentesco de Lupo di Francesco, cuyos fragmentos supervivientes están también en el Museo di San Matteo.

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Lupo di Francesco fue (y sigue siendo) uno de los escultores góticos pisanos más reconocidos. Vivió entre el siglo XIII y el XIV y empezó siendo discípulo de Giovanni Pisano y Tino di Camaino. En vida se le consideró como el principal arquitecto de la ciudad, hasta el punto de que, en el año 1315 sucedió a di Camaio en la dirección de las obras de la catedral. Aparte de sus trabajos en San Michele, es conocido por el mágnifico sepulcro de Santa Eulalia en la cripta de la catedral de Barcelona, ejecutado alrdedor de 1327. En el Museo di San Matteo se conservan cinco placas de las barandillas del púlpito, con relieves representando las siguientes escenas de la vida de Cristo: la Anunciación, la Natividad, la Epifania, la Huida a Egipto y la presentación de Jesús en el templo (la Candelaria).

Todo el edificio (a excepción de la fachada) es una repristinación hecha después de su destrucción en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente se están recuperando y sacando a la luz partes de las construcciones monásticas ocultas dentro de las construcciones de alrdedor.

En la calle paralela a la de San Michele se encuentra la Chiesa de San Pietro in Vincoli, edificada entre 1072 y 1118. El edificio actual ocupa el lugar de una iglesia conocida como San Pietro ai Sette Pini, mencionada por primera vez en el año 763. Su interior es de planta rectangular con tres naves, separadas por dos galerías de arcos de medio punto sobre columnas corintias y techumbre de madera a dos aguas. La iglesia tiene dos niveles. El suelo de las naves está mucho más elevado que el nivel de la calle y se accede a ellas subiendo una escalera. Por debajo hay una gran cripta destinada a enterramientos.

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La fachada es típicamente pisana. En su parte inferior, hecha de bloques de mármol, se abren tres portales rematados por ventanas bíforas, situados dentro de cinco arcadas de medio punto que enmarcan rosetones y losanges (clara herencia de los arquillos lombardos del ábside de Santa Cristina). Su parte superior está decorada con tres arcadas, las laterales ciegas y la central abierta con una ventana bífora que da luz a la nave interior.

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El templo guardó durante tres siglos el Littera Florentina, el ejemplar más completo del manuscrito conocido como Digesto, una obra jurídica hecha en el año 533 d.C. por orden del emperador bizantino Justiniano I. Se trata de una recopilación de legislación romana (Digestum significa compendio o resumen) muy importante en la historia del Derecho, porque fue la primera donde se establecieron normas jurídicas que sirvieron de base para futuros dispositivos legales.

El Littera se ha datado entre el 533 d.C. y el 557 d.C. y por las anotaciones hechas en sus márgenes, se cree que el libro estaría en Amalfi,  llegando a Pisa como parte del botín proveniente del saqueo de 1135 que puso fin a la gloria de la República Amalfitana. Repitiendo la historia, el libro fue trasladado a Florencia en 1406, despues de que esta conquistara la ciudad de Pisa, convirtiéndose en una de las obras más apreciadas de la colección del Palazzo Vechio. En 1761 fue trasladado a la Biblioteca Medicea Laurenciana, donde continúa depositado en la actualidad.

Paseando por el lado sur del Arno hacía los límites de la ciudad antigua nos encontramos la iglesia de San Paolo a ripa d’Arno, fundada alrededor del año 925 y acabada de construir en el 1032. Hasta hace poco se pensaba que había sido elegida para celebrar los grandes actos religiosos oficiales durante la construcción de la catedral de Pisa, y por eso se la conocía como el Duomo Vecchio, pero resultó que esta leyenda estaba basada en un texto falso, a pesar de que continúa siendo repetida por los pocos guías turísticos que llegan allí.

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Al estar situada en una zona escasamente poblada de la ciudad, dedicada al cultivo agrícola, alrededor del año 1090 pasó a manos de la Orden de Vallombrosa, formada por frailes benedictinos de vida contemplativa extremadamente austera. En el año 1565 el complejo se cedió a la Orden de San Esteban, también benedictina, con sede en Pisa y fundada por Cosme I de Medici con el objetivo de luchar contra la armada del Imperio Otomano y los piratas que atemorizaban las costas del mar Tirreno, donde se acababa de inaugurar la remodelación del importante puerto naval de Livorno. Cuando la Orden fue suprimida en 1798, la iglesia se convirtió en la parroquia del barrio, sufriendo severas remodelaciones que la redujeron más o menos a su aspecto actual.

Tiene planta de cruz egipcia absidial (una T que se acaba en el crucero, sin presbiterio prolongado), formada por tres naves con cubierta de madera y una cúpula en la intersección del transepto. Originalmente sus paredes estaban recubiertas con murales del siglo XIV pintados por Buonamico Buffalmacco (autor de los grandes frescos del Camposanto Monumentale) de los que hoy solo quedan pequeños fragmentos.

El edificio actual es el resultado de diversas modificaciones. A mediados del siglo XIII su exterior se revistió de mármol con franjas bicromáticas, reutilizado de antiguos edificios romanos. Las dependencias monásticas estaban repartidas alrededor de dos claustros situados uno en el lado sur de la iglesia (por eso esa parte no está revestida de mármol) y el otro detrás del presbiterio, donde aún queda una plazoleta cuadrada con la Cappella di Sant’Agata en el centro, única estructura superviviente de las edificaciones.

La fachada se completó en el siglo XIV imitando a la de la catedral: En la parte inferior hay tres portales enmarcados por pilastras y arcos ciegos con los típicos óculos redondos y romboidales de la zona pisana, y en la parte superior tres galerías de columnas superpuestas, separadas por cornisas ricamente decoradas con relieves de inspiración clásica. Es una obra de Giovanni Pisano (1250-1314), prestigioso escultor, pintor y arquitecto, hijo del no menos famoso Nicola Pisano.

El campanario y las dependencias monásticas se demolieron al resultar muy dañadas por los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial. El edificio actual es el fruto de la restauración postbélica efectuada entre 1949 i 1952.

La Cappella di Sant’Agata, datada en el siglo XII, está alineada con el ábside de San Paolo y ocupa lo que sería el centro del antiguo claustro demolido. Se trata de un edificio octogonal de ladrillo, con una cubierta piramidal y abierta en todos sus lados por ventanas triforas enmarcadas dentro de arcos ciegos de medio punto. Actualmente se encuentra cerrada y en un estado de conservación bastante lamentable.

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Al otro lado del rio, justo enfrente de San Paolo está la zona de la dársena medieval, ocupada actualmente por los restos de los arsenales y de la Cittadella Vechia. Durante el siglo XIII, la época de máximo esplendor de la República, el área se dedicó a la construcción y reparación de navíos, hasta que quedó semiabandonada por el estancamiento comercial producido a raíz de la derrota de Meloria. A finales del siglo XIV, el Señor de Pisa Iacopo d’Appiano (1325-1398) reconvirtió las construcciones existentes en una fortaleza militar que fue ampliada y reforzada por los Médici  tras la conquista florentina de 1406.

De aquella época es la Torre Güelfa, de 18 metros de altura, desde la que se podía controlar tanto el mar como la ciudad de Pisa. La original fue destruida en los bombardeos de 1944, así que la que vemos actualmente es una fiel reproducción del año 1956.

Volviendo a cruzar el rio y caminando hacía el centro de la ciudad, nos encontramos con la famosa Chiesa Santa Maria della Spina, una obra maestra del gótico pisano, conocida originalmente como Santa Maria di Pontenovo, nombre del puente construido en el siglo XII y derrumbado en el siglo XV que había justo a su lado, en el mismo lugar donde actualmente está el Ponte Solferino, tendido en el año 1972. Originalmente era una pequeña capilla mandada construir en 1230 por la famila pisana Gualandi y consistía en una logia cubierta por un tejado a dos aguas y abierta por su lado sur.

Los Gualandi fueron los promotores de la campaña militar pisana efectuada entre 1113 y 1116 junto con el Condado de Barcelona contra las Islas Baleares (por aquel entonces una taifa musulmana), para acabar con los ataques a los convoyes comerciales que surcaban el Mediterráneo. La conquista mallorquina solo duró unos meses pero trajo muchos beneficios económicos a Pisa y buenas relaciones comerciales con los catalanes.

En el año 1333 la iglesia asumió la denominación actual después de acoger la reliquia de una supuesta espina de la corona de Cristo. Gran parte de su aspecto actual se debe a una ampliación y reforma ejecutada entre 1323 y 1376, inspirada en las fachadas de las catedrales de Siena y Orvieto y atribuida a Lupo di Francesco, al que le sucedieron Andrea y Nino Pisano.

Exteriormente está totalmente recubierta de mármol con una rica y compleja decoración escultórica formada por tracerías, incrustaciones y filigranas de gran belleza junto a esculturas ejecutadas por los mejores maestros pisanos de la época. Las fachadas estan coronadas con gabletes soportando tabernáculos que alojan estatuas, rematados por pináculos y en la parte trasera se elevan tres agujas coronadas con las estatuas de la Virgen con el Niño entre dos ángeles, obras de Nino Pisano. Todas las esculturas originales se encuentran actualmente en el Museo Nazionale di San Matteo para protegerlas de la lluvia ácida. Las que vemos en la iglesia son replicas colocadas en 1996.

El abigarrado exterior contrasta con el austero interior, que consta de un solo espacio rectangular con paredes decoradas con franjas bicromas. En el presbiterio está la Madonna della Rosa y justo enfrente la Madonna del Latte, dos obras maestras de la escultura gótica, ejecutadas por Andrea y Nino Pisano alrededor de 1346.

La Madonna del Latte es una escultura de medio cuerpo diseñada para estar colocada dentro de una pequeña hornacina y ser vista frontalmente. Sorprende por su realismo, su sensación de movimiento y la expresividad conseguida. La ejecución de las telas es magnífica y su policromía muy discreta, limitándose al dorado del velo de la Virgen a los cabellos de los dos. Posee la elegancia de las vírgenes góticas francesas y se anticipa al naturalismo de las esculturas del Quattrocento, influenciadas por el Humanismo. La escultura original se encuentra también en el Museo Nazionale di San Matteo de Pisa, en su lugar hay una copia en yeso bastante desafortunada.

Andrea Pisano, también conocido como Andrea d’Ugolino da Pontedera (Pontedera, 1290 – Orvieto, 1345), considerado uno de los escultores más grandes de la Toscana y el mejor orfebre de la época según sus contemporáneos, fue el creador de las puertas pre-renacentistas del lado sur del Baptisterio de Florencia, datadas en 1330, así como de gran parte del aparato escultórico de la Catedral de Santa Maria del Fiore. Su hijo Nino, activo entre 1349 y 1368, siguió con la obra de su predecesor, dotándola de cierta influencia del gótico francés. Andrea y Nino no tenían ningún parentesco con Nicola y Giovanni, el “Pisano” que acompaña a su nombre es solo un gentilicio.

Durante mucho tiempo la Chiesa della Spina se consideró el edificio más prestigioso de la ciudad, siendo visita obligada dentro del Grand Tour que hacían las familias ricas del norte y centro de Europa. En 1871 se encontraba en un estado de ruina tan lamentable y en un terreno tan inestable, que el peligro de derrumbe aconsejó su traslado y remontaje unos metros más allá de su emplazamiento original.

El epicentro turístico de Pisa es, sin ningún lugar a dudas, la Piazza del Duomo, conocida como Piazza dei Miracoli gracias a la descripción del lugar que hizo el escritor Gabrielle d’Annunzio en su novela Forse che sì forse che no (1910):  “L’Ardea roteò nel cielo di Cristo, sul prato dei Miracoli” (El Ardea rotó en el cielo de Cristo, sobre el prado de los Milagros”. Allí se encuentran los cuatro monumentos más famosos y visitados de la ciudad: la Catedral, el Baptisterio, la Torre Inclinada y el Camposanto Monumentale.

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Se trata de un enorme espacio casi rectangular situado en el extremo noroeste de la ciudad medieval, al lado mismo de la muralla que la cercaba. Es un lugar histórico en el que cada centímetro de subsuelo ha sido estudiado, por lo que se sabe que ya estuvo habitado en época etrusca y que en la época romana había un puerto fluvial en su parte este (detrás mismo de la Torre), estando todo el terreno en fuerte pendiente hacia él. También se han encontrado restos de domus romanas entre la catedral y el camposanto.

Con la caída del Imperio Romano de Occidente, la plaza comenzó a tener un uso religioso, período en el que se cree que fue nivelada. Se han encontrado una gran cantidad de enterramientos longobardos de aquella época (siglos VI al VIII). Las excavaciones también han descubierto los restos de una iglesia datada en el siglo X, supuestamente dedicada a Santa María, que nunca fue completada. La plaza comenzó a tomar la forma actual a partir del año 1063, momento en que empezó a construirse la catedral, a la que siguieron el resto de edificios religiosos, dispuestos siguiendo un plan preciso y preconcebido, que tardó casi cuatro siglos en ejecutarse. La situación de la catedral, desprotegida al exterior del recinto amurallado de la ciudad, obligó a la ampliación de éste en el año 1156, para incluirla en su interior, tal como está hoy en día.

Después de la catedral comenzaron a  edificarse por orden cronológico: el Baptisterio de San Giovanni (1152), la torre campanario (1173), la residencia de los canónigos en el lado sur de la torre, actual Museo dell’Opera del Duomo (finales s.XII), el Ospedale Nuovo di Santo Spirito, actual Museo delle Sinopie (1257) y finalmente el Camposanto Monumentale (1277)

En el siglo XV, con la dominación de los Medicis se otorgó permiso a la comunidad judía para construir el cementerio que aún está detrás del Baptisterio y se edificaron edificios en los espacios libres situados entre los monumentos, desapareciendo la plaza como tal. El espacio actual responde un diseño del arquitecto pisano Alessandro Gherardesca (1777-1852), ejecutado a finales del siglo XIX, cuando se demolieron todos los edificios de la época medicea dejando de nuevo los monumentos aislados.

La Catedral o Duomo di Santa Maria Assunta es una de las cuatro Catedrales Primadas que quedan hoy en día en Italia. Ocupa el centro de la Piazza y es descrita de esta manera por Malte-Brun en su Enciclopedia:

“Su catedral, de estilo gótico, es de mármol: son admirables las tres puertas de bronce de su pórtico, y las 74 columnas que sostienen la nave, de ellas 62 de granito oriental. El interior es un poco sombrío, y todavía cuelga del techo el candelabro de metal que, puesto en movimiento por el choque de una escalera que llevaban algunos obreros, dio a Galileo (el más ilustre de los hijos de esta ciudad), la idea de las leyes del péndulo, cuya invención es uno de sus títulos de gloria”.

El Duomo pertenece a la época de máximo esplendor de la República de Pisa. Empezó a construirse en el año 1064 (actual 1063), gracias al botín conseguido en la campaña contra los musulmanes de Sicilia de ese mismo año, siendo inaugurada con gran pompa y boato el 26 de septiembre de 1118. Es una obra maestra de la arquitectura románica (a pesar de que Malte-Brun en su texto la cataloga como gótica) y posee elementos estilísticos clásicos mezclados con otros lombardos, islámicos y bizantinos. Por lo que respecta a la lámpara de Galileo, se cree que la auténtica no es la que cuelga en la catedral sino una más pequeña que está en la capilla del Camposanto Monumentale.

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A pesar de la homogeneidad del edificio, en realidad se construyó en dos fases muy diferenciadas. La primera fue dirigida por el arquitecto Buscheto, autor del proyecto original, con planta basilical de cruz griega formada por cinco naves con un transepto de tres naves y una cúpula en el crucero. La segunda fase (datada entre 1100 y 1140) fue dirigida por el Maestro Rainaldo, que prolongó el edificio tres tramos, corvirtiéndolo en planta de cruz latina, y diseñó la fachada principal.

La obra de Buscheto fue tan apreciada que cuando murió se le enterró en la misma catedral. Actualmente su sarcófago está incrustado en la pared exterior izquierda con la siguiente inscripción: “Non habet exemplum niveo de marmore templum quod fit Busketi prorsus ab ingenio” (“No existe templo de mármol blanco que pueda compararse al que hizo Buscheto con ingenio”).

La sucesión de un arquitecto por otro está documentada en un texto labrado en la pared de la catedral, en el que se puede leer: “Hoc opus eximium, tam mirum, tam pretiosum Rainaldus prudens operator et ipse magister constituit mire, sollerter et ingeniose” (“Rainaldo, el experto y maestro constructor, realizó este maravilloso y costoso trabajo y lo hizo con increíble habilidad e ingenio”). Se sabe que cada arquitecto organizaba el trabajo de manera diferente. Con Buscheto todos los trabajadores formaban un solo grupo sin distinciones, sin embargo Reinaldo dividió a los escultures en dos grupos, uno encargado de las incrustaciones y la minuciosa decoración arabizante, dirigido por él mismo, y otro encargado de un tipo de escultura más plástica.

Actualmente se puede distinguir la parte construida por Buscheto de la de Rainaldo porque la primera está más hundida en el suelo que la segunda. No hay que olvidar que todos los edificios de la plaza sufren la misma inestabilidad del terreno que la torre, aunque no sea tan evidente.

El interior del templo está revestido de mármoles blancos y negros. Las columnas monolíticas coríntias de mármol gris que delimitan la nave central provienen de la isla de Elba, mientras que las situadas entre el transepto y el ábside del altar mayor, más pequeñas, fueron desmontadas de la mezquita de Palermo y traídas a Pisa como botín de guerra tras el asalto a aquella ciudad en el año 1063. Las naves laterales están delimitadas por todo tipo de columnas de diferentes estilos y órdenes configurando una especie de bosque pétreo que hace que, si se mira el recinto en diagonal, parezca una mezquita en lugar de una iglesia.

Sobre las naves laterales descansan dos galerías de ventanas bíforas (tríforas en el presbiterio) a imitación de los gynnaeceum de las basílicas paleocristianas (tribunas superiores destinadas a mujeres viudas y a vírgenes) y por encima de ellas se elevan hasta el techo muros lisos decorados con franjas bícromas horizontales, abiertos por ventanas que, en su origen, constituyeron la única iluminación de la nave central hasta la llegada de la electricidad.

El ábside del altar mayor está decorado con un mosaico representando a Cristo en majestad flanqueado por la Virgen y San Juan evangelista. La figura de éste último fue la última obra documentada del pintor y maestro musivario Cimabue (ca.1240-1302), con un estilo que recuerda a los grandes mosaicos de las iglesias de Cefalú o Monreale en Sicilia. Todo el conjunto fue acabado en el año 1320 por Francesco da Pisa i Vincino da Pistoia.

El púlpito situado en la parte izquierda de la nave central es una obra maestra de la escultura ejecutada por Giovanni Pisano entre 1302 y 1311. Sustituye a uno anterior de estilo románico que se desmontó en 1310 y ahora está en la catedral de Santa María de Cagliari (Cerdeña). Responde al mismo concepto que el que hizo su padre, Nicola Pisano, para el baptisterio: una mezcla de escultura narrativa y arquitectura, solo que a una escala más monumental que aquel.

Tiene una estructura a medio camino entre el octógono y el círculo. Las placas de las barandillas de la tribuna son curvas y están esculpidas con episodios del Evangelio que se leen como si fueran una tira de cómic. Se trata de relieves muy abigarrados y realistas en los que aparece una gran cantidad de figuras que se superponen unas a otras igual que en los sarcófagos romanos. Un tipo de obra que sentó precedentes para los futuros relieves renacentistas.

Entre la tribuna y las columnas que la sostienen hay una cornisa totalmente decorada con volutas y esculturas diversas y en la base del conjunto se sitúan varias esculturas de inspiración clásica, como una figura de mujera amamantando a dos niños (representando o bien a la Iglesia, o bien a la ciudad de Pisa), o una alegoría de la Prudencia que es una copia a la Venus Capitolina. También, como pieza curiosa en una obra cristiana de aquella época, hay una representación de Hércules de gran clasicismo, con una cuidada anatomía, inusual en el gótico.

Después del incendio de 1595, el púlpito fue desmontado y guardado en un almacén, no siendo reconstruido de nuevo hasta el año 1926, no se sabe si de manera fidedigna o no. Hasta entonces, algunas de sus piezas originales fueron vendidas y están desperdigadas por diversos museos del mundo, por lo que ha sido sustituidas por réplicas.

Giovanni Pisano (ca.1250-1314) fue un escultor, pintor y arquitecto formado en el taller de su padre, con el que colaboró en numerosas obras. Giovanni impregnó de clasicismo las esculturas góticas de su padre, dotándolas de movimiento y de una estética muy romana. Entre sus obras más destacadas están este púlpito y la decoración escultórica de la fachada de la Catedral de Siena. Hay quien lo considera el primer escultor moderno.

Por lo que respecta al exterior del Duomo, los muros tienen una decoración de inspiración lombarda con arcos ciegos de medio punto y formas romboidales hechas de piezas de mármol de diferentes colores. La fachada principal se hizo combinando mármoles grises y blancos y sentó las bases de la arquitectura religiosa de la región pisana: tres portales de acceso en la parte inferior, dividida por siete arcos ciegos enmarcando losanges y óculos alternos, y cuatro niveles de galerías de arcos de medio punto sobre columnillas de formas y procedencias diversas en la parte superior, una solución muy inteligente e innovadora para decorar la enorme pared lisa que se oculta detrás. El cromatismo del mármol, el trabajo escultórico de las piezas y los juegos de luces y sombras que generan dotan de una gran plasticidad al edificio.

La catedral marcó un antes y un después en la estética de las iglesias de todo su entorno y sobra decir que los mejores arquitectos y escultores del momento trabajaron en ella como maestros de obra a lo largo de los años, entre ellos Tino di Camaino, el mismo Giovanni Pisano o Lupo di Francesco.

Según una inscripción en la fachada principal, las obras se acabaron en el año 1180, y el edificio permaneció sin ninguna modificación sustancial hasta el gran incendio que lo asoló en el año 1595, tras el que tuvo que rehacerse totalmente el techo, instalando el de casetones de madera dorada del siglo XVII que podemos ver actualmente, obra de los florentinos Domenico y Bartolomeo Atticciati (se desconoce como era el original desaparecido). Otras intervenciones importantes fueron la pintura de los frescos del interior de la cúpula, ejecutados por los pisanos Orazio y Girolamo Riminaldi entre 1627 y 1631, representando a la Virgen en la gloria y los santos y el recubrimiento de la parte inferior del ábside (detrás del altar mayor) con veintisiete cuadros con episodios del Antiguo Testamento y de la vida de Jesús, realizados entre los siglos XVI y XVII, entre los que hay obras de Andrea del Sarto o Domenico Beccafumi.

Enfrente mismo de la fachada principal de la catedral, se encuentra el Battistero di San Giovanni, cuyo proyecto inicial de 1152 fue diseñado por el Maestro Deotisalvi, cuya autoría se conoce gracias a la inscripción: “Deotisalvi magister huius operis” (“Deotisalvi es el autor de este trabajo”) labrada en uno de los pilares del edificio. Cuando las obras de la catedral ya estaban muy avanzadas, se decidió dotarla de un baptisterio exento que, además de complementarla, estuviera a la altura de su arquitectura. Por eso, con 54.86 metros de altura y 107.25 metros de perímetro, es el baptisterio más grande de toda Italia. Es un templo de planta redonda, de transición del románico al gótico, hecho de mármol y cubierto por doble una cúpula.

Según cuenta Malte-Brun en su enciclopedia:

“El Bautisterio es una iglesia destinada a los bautismos; su bóveda gótica es tan sonora que produce varios efectos de acústica: por poco que se golpee el pavimento resuena como el golpe de una campana; si se habla en alta voz, enseguida el eco repite varias sílabas, y aunque se hable bajo á un lado de la iglesia se oyen distintamente las palabras en el extremo opuesto”.

La calidad acústica de la que habla es cierta y se demuestra cada media hora a los visitantes cuando un funcionario entona algunas notas en el centro del recinto y deja que reverberen por la cúpula.

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Deotisalvi solo pudo concluir la parte inferior del edificio, decorada exteriormente con una serie de arcos ciegos de medio punto con pilastras verticales de orden corintio. A su muerte, Nicola y Giovanni Pisano se encargaron de la obra, modificando el proyecto románico original al añadirle en su parte superior la logia gótica de arcos apuntados con pináculos y la decoración de bustos, esculturas humanas y seres fantásticos que la complementa. La puerta de acceso está situada justo enfrente de la de la catedral, flanqueada por dos columnas muy trabajadas y cubierta con un arquitrabe con un relieve representando escenas de la vida del Bautista. El edificio fue acabado en el año 1363 y al igual que la torre, está inclinado por culpa de la inestabilidad del subsuelo.

El interior carece de decoración, seguramente por falta de presupuesto, pero su gran tamaño impone respeto y serenidad. Un círculo de ocho grandes columnas monolíticas alternadas con cuatro pilares sostienen toda la estructura. En el centro se sitúa la gran pila octogonal, obra de Guido Bigarelli da Como, datada en el 1246. En la primera planta hay un matroneum (tribuna superior desde la que las mujeres seguían la misa separadas de los hombres, que se colocaban en la planta baja) con una galería abierta al espacio central, formada por enormes arcos de medio punto desde los que se puede ver las geometrías del suelo del edificio. A la tribuna se accede por una escalera que sube entre los muros del nivel inferior.

El proyecto original contemplaba una cubierta piramidal, como la de la pequeña capilla de Santa Ágata, pero después de su muerte, el proyecto se cambió por el actual,con una doble cúpula. En su interior es cónica y se apoya en el círculo interno de columnas. Exteriormente es semiesférica, parte del muro perimetral exterior del edificio, cubre más o menos el matroneum y se apoya en la estructura cónica interna, que surge por encima de la esfera, componiendo entre las dos una forma campaniforme muy curiosa que está recubierta de tejas rojas en su lado oeste y de placas de plomo en el este.

Originalmente en el centro de la cubierta había un óculo abierto que iluminaba la pila bautismal en recuerdo de los primigenios baptisterios paleocristianos en los que se usaba esta abertura para llenar las pilas con agua de lluvia (no en el caso de Pisa porque el tanque de la pila no tiene ningún canal de drenaje). El óculo se cubrió en algún momento indeterminado con una cúpula pequeñita sobre la que se colocó una escultura de bronce de San Juan Bautista. La geometría tiene un valor simbólico en este edificio, la pila bautismal octogonal (forma que simboliza la Resurrección) está situada en el centro del edificio circular (símbolo de la divinidad y la vida eterna).

El púlpito es una obra maestra de la escultura gótica, ejecutada entre 1255 y 1260 por Nicola Pisano (1215/20-1278/84), uno de los primeros escultores en empezar a dotar de cierto clasicismo a sus obras, como antesala del Renacimiento. Tiene forma hexagonal (forma geométrica que simboliza la muerte de Cristo) y está situado en el lado izquierdo de la pila bautismal. Está compuesto por una tribuna apoyada sobre una columna central, con una basa esculpida con figuras grotescas y animales, simbolizando el mundo pagano derrotado por el Cristianismo. Seis columnas corintias envuelven a la central, unidas entre ellas por arcos trilobulados. Tres de ellas tienen bases áticas y las otras están colocadas cada una sobre un león, símbolo cristiano de fortaleza, protección, realeza y justicia divina.

Las barandillas de la tribuna superior son paneles rectangulares decorados con relieves que narran las siguientes historias: la Anunciación de la Virgen, la Natividad, la Anunciación a los pastores, la Epifanía, la Crucifixión y el Juicio Final. Para esculpirlas, Nicola se inspiró en los relieves de los sarcófagos romanos reutilizados como tumbas alrededor de la catedral (ahora expuestos en el Camposanto). El naturalismo de las figuras es muy avanzado para la época en que se ejecutó.

La Torre de Pisa (1173 – 1372) es en realidad el campanario exento de la catedral, una obra maestra de la arquitectura románica y una de las construcciones más famosas del mundo debido a su inclinación. No se conocen con seguridad a ninguno de los arquitectos implicados en el proyecto, solo por fuentes muy posteriores a su construcción o  deducidos a base de comparaciones con otros edificios. Mide 55 metros de altura por 15 metros de diámetro. Tiene una inclinación de 3,9° respecto a su eje vertical, lo que la convierte en toda una atracción para los visitantes.

Segun Malte-Brun:

“El edificio más extraño de Pisa es el Campanile Torto o la Torre Inclinada: su base, adornada de columnas, sostiene seis hileras de arcadas coronadas de una torre menor en diámetro que la base; elévase á la altura de 62 metros, inclinándose desde el suelo de la plaza sobre que se levanta hasta la cúspide de tres metros. Al contemplar este monumento es difícil adivinar si fue la intención del arquitecto (como comunmente se cree en el país) construirla con tan sorprendente inclinación, o si, según piensan algunas personas inteligentes en la materia, es á causa de haberse hundido en el terreno sobre que descansa”.

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La torre se compone de ocho niveles: la base, decorada con columnas adosadas sobre las que hay una cenefa de arcos de medio punto con una losange dentro de cada uno de ellos. Seis niveles decorados con galerías de arcadas abiertas a imitación de las de la fachada de la catedral y un campanario, un poco más estrecho que el resto, coronando la construcción. Estamos de nuevo ante la típica decoración pisana con reminiscencias lombardas pero más evolucionadas y dispuestas de una manera espectacular. Las losanges romboidales de la planta baja, las más bellas de toda la ciudad, son las herederas de las del ábside de Santa Cristina.

El edificio está hueco por dentro. Básicamente se trata de una estructura formada por dos paredes cilíndricas paralelas, con las galerías de arcos sujetas a la pared exterior y un muro horadado por los arcos que alojan a las campanas arriba de todo. En su interior solo hay dos estancias, la Sala del Pesce (recibe este nombre por el pez símbolo del Cristianismo que está esculpido en el dintel de la puerta), situada en la base de la torre, desde la que se puede ver el enorme cilindro hueco que se eleva hasta el campanario, situado en el séptimo nivel, un espacio sin techo, rodeado por el muro de las campanas, con un agujero en el centro desde el que se puede observar el vacío hasta la planta baja de la torre. Hay tres tramos de escaleras, uno que corre en medido de las dos paredes del edificio (igual que en el baptisterio) desde la planta baja hasta el sexto nivel, una escalera de caracol que conecta el sexto nivel con la terraza donde está el campanario y una tercera exterior por la que se sube a la parte superior de éste.

La torre comenzó a construirse sin ningún problema en agosto de 1173 con mármoles de San Giuliano. Giorgio Vasari escribió en “Le vite de’ più eccellenti pittori, scultori e architettori” (1550): “Guglielmo, (…) en [este] año 1174 con Bonanno como escultor, iniciaron los cimientos del campanario de la catedral de Pisa”, una teoría actualmente descartada por otra que supone que fue Deotisalvi el creador, ya que por aquellos años estaba justo al lado construyendo el Baptisterio. En el año 1178, acabado de construir el tercer nivel, el peso alcanzado por la estructura provocó que los cimientos cedieran en el suelo arcilloso inestable, inclinándola tres metros hacia el norte (al contrario de la inclinación actual) y paralizándose inmediatamente las obras.

Justo en aquel momento empezó una etapa expansionista de la República de Pisa por el Mediterráneo, plagada de acuerdos y desacuerdos comerciales, incursiones bélicas y roces con la Républica de Génova, por lo que las autoridades dejaron de lado el campanario inacabado, convertido en un problema que nadie quería abordar por temor al fracaso. Hubo que esperar al año 1272 para que se retomara el proyecto de manos de Giovanni de Simone (¿?- Pisa, 1284), el arquitecto del Camposanto Monumentale, que tuvo la idea de continuar la construcción con un ángulo contrario a la inclinación de la torre, edificando tres niveles más (los que le dan su aspecto actual curvado en forma de plátano), alcanzando los seis niveles de galerías y colocando una cubierta plana en la cúspide. El equipo de Simone comenzó usando los bloques de mármol que habían quedado abandonados cuando la torre se inclinó en 1178, pero se sabe que a partir del quinto nivel la inclinación aumentó 80 cm. y que las piedras antiguas ya no encajaban, debiendo tallarse una a una para ensamblarse correctamente, lo que ralentizó y complicó más aún la obra. Esta etapa del proyecto duró hasta 1284, año de la terrible derrota pisana ante la armada genovesa en la Batalla de Meloria, acontecimiento histórico que supuso la paralización de todos los proyectos constructivos de la ciudad.

El séptimo nivel fue finalizado en 1319 y el campanario entre 1360 y 1372 por Tommasso di Andrea Pisano (dato de las “Vite” de Vasari, no contrastado), ya en estilo gótico, pero totalmente armonizado con el resto. Nada más concluir las obras, la torre comenzó a inclinarse hacia el sur (como está actualmente), dañándose toda su estructura. El movimiento provocó el desprendimiento constante de bloques y piezas decorativas, que iban siendo sustituidas por otras conforme iban cayéndose. En cifras, hasta la actualidad se han sustituido 175 de las 269 columnas originales y 195 capiteles. La zona sur es la más castigada, por ser donde se focalizaba todo el peso de la estructura, aunque actualmente sus cornisas y capiteles han sido tratados con un productos químicos que los mantienen sellados.

Con los siglos, la torre fue hundiéndose en el terreno por su propio peso, provocando que a veces se detuviera la inclinación o incluso que se enderezara un poco. En la remodelación de la Piazza realizada a finales del siglo XIX por Alessandro Gherardesca, se decidió excavar a su alrededor para que se viera la base original oculta bajo la tierra. Los daños puestos a la vista acabaron con la hipótesis de la que habla Malte-Brun en su texto, defendiendo que el edificio había sido excéntricamente diseñado en diagonal desde un inicio. En la intervención se comprobó que existía una importante cantidad de agua subterránea en la zona de la torre, a la que se achacó la inestabilidad del terreno, por lo que fue bombeada provocando por desgracia, que la estructura se hundiera más y aumentara su inclinación. En 1934 Mussolini ordenó que la torre fuera enderezada y un equipo de ingenieros tomó otra intervención fatídica vertiendo toneladas de cemento en su base, el peso de las cuales hizo reaccionar a las arcillas del subsuelo, hundiendo e inclinando aún más el edificio.

En el año 1964 el Gobierno italiano pidió ayuda internacional para evitar el desplome de la torre y un consejo de técnicos se reunió en las Islas Azores para encontrar una solución. Durante más de dos décadas estuvieron ddiscutiendo propuestas de consolidación hasta que en el año 1989 se derrumbó súbitamente la Torre Cívica de Pavia (construída en 1583), con un balance de cuatro muertos y quince heridos, lo que precipitó la decisión de las autoridades de cerrar la torre al público y desalojar todos los edificios circundantes.

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Año 1998: Contrapesos de plomo.

Entonces se retiraron las campanas, se sellaron todas las grietas con materiales de última generación, se consolidó la estructura interna con barras de acero incrustadas en los muros y se instaló un cinturón de cables alrededor del segundo nivel (la zona más crítica). Además, se ancló la torre con unos cables de acero que tiraban de ella hacia el lado contrario de su inclinación, ayudados por contrapesos de hasta 900 toneladas de plomo colocados en su base. Todas estas medidas se tomaban al mismo tiempo que se eliminaban 38 m³ de tierra del subsuelo, retornando la torre a su posición de 1838 (4,1 metros de inclinación) y estabilizando la estructura. Actualmente la torre está monitorizada informáticamente con un sofisticado sistema de sensores que detectan el más mínimo movimiento, constatándose que, gracias a las intervenciones hechas, se está enderezando a una velocidad de unos 3 milímetros anuales.

El último edificio construido en la Piazza fue el Camposanto Monumentale (1277), un proyecto original del ingeniero y arquitecto Giovanni di Simone (¿?- Pisa, 1284), que comenzó a construirlo al mismo tiempo que iba elevando la Torre. Segun cuenta Malte-Brun:

“los ciceroni enseñan a los viajeros con el mayor respeto el Campo Santo, vasto patio rectangular rodeado de un pórtico cuyos muros están adornados de pinturas al fresco. Este recinto, que desde el siglo XIII sirve de cementerio, encierra, dícese, en una superficie de 1.000 metros cuadrados, un espesor de 3 metros de tierra traída de Jerusalen en tiempo de la tercera cruzada. Háse calculado que para transportar dcha tierra se emplearían 50 buques de 300 toneladas cada uno. Preténdese que esa tierra tiene la virtud de consumir los cuerpos prontamente”.

La tradición cuenta que el arzobispo Ubaldo Lanfranchi (¿?- Pisa, 1207) ordenó enviar a Pisa un barco cargado con toneladas de tierra santa procedente del Gólgota después de la Cuarta Cruzada (1203), y no de la Tercera como dice Malte-Brun, para ser depositadas en la Piazza dei Miracoli, alrededor de las cuales se edificaría el cementerio. Pero la realidad es que esta historia forma parte de la fundación mítica de cientos de edificios por toda Europa y que el recinto fue  ordenado construir por el arzobispo Federico Visconti (Pisa, ca.1200-1277) en 1277, presionado por la Comuna de Pisa, debido a la saturación de tumbas, sarcófagos y monumentos funerarios que se habían ido acumulando alrededor de la cercana catedral, templo que servía para definir las jerarquías sociales después de la muerte: los más ricos e insignes se enterraban en su interior. Por detrás de ellos, y en función de su poder económico, se incrustaban tumbas en las mismas paredes exteriores o se adosaban a ellas y, en último lugar, los menos ricos de la clase alta colocaba sus tumbas por los alrededores. Por lo tanto, el cementerio fue ideado para enterrar a la gente más importante de la ciudad, alojando en él todos los sarcófagos amontonados por la Piazza, muchos de ellos de época romana reutilizados.

Como muchas otras de la ciudad, la obra fue interrumpida en el año 1284, debido a la crisis producida por la derrota de Meloria, reanudándose a partir de 1358, etapa en la que se acabó de cerrar el recinto con la construcción del ala norte. En 1594 se adjuntó la capilla del Pozzo en el ala este, un espacio cúbico cubierto con una cúpula semiesférica que destaca por encima de todo el conjunto y que actualmente alberga el relicario de la catedral. Debe su nombre a su promotor, el arzobispo y jurista Carlo Antonio Dal Pozzo (Biella 1547 – Seravezza, 1607).

El Camposanto es un edificio rectangular con un exterior de mármol blanco muy austero, decorado con 43 arcos ciegos con esculturas de cabezas humanas en sus arranques. Se accede al interior por su lado sur, que da a la Piazza dei Miracoli. Su puerta está coronada por un tabernáculo gótico que alberga a la Virgen María flanqueada por cuatro santos.

El interior tiene forma de claustro, compuesto por cuatro galerías de arcos con tracerías góticas acabadas en 1464. Originalmente las tumbas más importantes estaban en el patio central (donde se supone que estaba la “Tierra Santa”) y que ahora está vacío. allí se enterraba a los miembros de la alta jerarquía eclesiástica, a los más ricos, a los dirigentes políticos, a las personalidades insignes, y a los principales docentes de la Universidad de Pisa, mientras que en las galerías cubiertas se enterraba a personajes más secundarios.

Todas las paredes interiores están decoradas con pinturas al fresco obra de los principales artistas de la época. En la galería sur están los más importantes: El Triunfo de la Muerte, el Juicio Final y el Infierno, ejecutados entre 1336 y 1341 por Buonamico di Martino, conocido como Buffalmacco (Florencia, ca.1290 – 1340). Se trata de un ciclo de pinturas encargado por la comunidad de frailes dominicos de Pisa. Las escenas representadas están inspiradas en los textos de fraile pisano Domenico Cavalca, azote de los placeres de la vida cortesana y defensor del ascetismo y la espiritualidad. La anárquica y abigarrada composición de las escenas es única en la pintura italiana del Trescento, en general más ordenada y geométrica debido a la influencia de Giotto.

En la parte inferior del Triunfo de la Muerte los vivos, ricamente vestidos y representados en escenas corteses, se encuentran subitamente con la Muerte y sus efectos (cadáveres en diferentes grados de putrefacción), mientras que en la parte superior del fresco se desarrolla un alucinante Día de la Ira, la batalla entre ángeles y demonios por llevarse las almas de los difuntos, dominada por la figura de la muerte, representada como una persona con melena blanca y alas de murciélago empuñando una guadaña.

Por lo que respecta al Juicio Final, aparece representado según las convenciones canónicas del arte gótico. Arriba de todo se sitúa la “Jerusalén Celestial”, con las filas ordenadas de los santos y los bienaventurados contemplando al Cristo Juez que, serenamente, divide la escena en dos sectores: a la derecha los elegidos y a la izquierda los condenados, abrumados por un río de fuego que los hace caer en el Infierno, que está pintado al lado, y no abajo como debería ser convencionalmente, por una simple cuestión de espacio. Curiosamente Cristo se representa al lado de la Virgen y no solo como era habitual. Los dos están pintados dentro de una mandorla y tienen el mismo tamaño, obviando la perspectiva jerarquica.

El Infierno de Buffalmacco, sin duda el fresco más interesante para el espectador actual, está dominado por la enorme figura de Lucifer, representado como un monstruo verde con cuernos y colmillos comiéndose a un condenado, digeriendo a otro y defecando a un tercero. A su alrededor se distinguen siete espacios, basados en la descripción dantesca del Infierno, llenos de gente sufriendo horribles torturas. Todos los pintores góticos pintaban el Infierno con esta estructura sacada de la Divina Comedia. Curiosamente el demonio es mucho más grande que el Cristo del Juicio Final, lo que en aquellos tiempos debió provocar polémica seguro.

A partir del siglo XVI comenzarón a decorar las paredes del recinto con inscripciones conmemorativas y a colocar objetos testimonio de la historia de la ciudad. A principios del siglo XIX, con las leyes napoleónicas de supresión de las órdenes religiosas, el Camposanto comenzó a albergar obras, tanto de valor artístico como arqueológico, provenientes de los conventos clausurados, para impedir su dispersión y pérdida. Esta acumulación coincidió con un aumento de los enterramientos, abarrotándose las galerías de sepulcros y mezclándose las esculturas decimonónicas con las históricas, lo que acabó configurando un espacio fascinante que ejerció una gran atracción entre los viajeros de tendencia romántica que visitaban la ciudad.

Por desgracia, en julio de 1944, un bombardeo aliado incendió el techo de plomo de las galerías, que al fundirse provocó graves daños en los frescos de las paredes e hizo añicos gran cantidad de esculturas. El aspecto actual del lugar es fruto de un intenso proceso de restauración empezado en 1945. Los frescos fueron arrancados de las paredes y restaurados en la medida de lo posible. Actualmente la mayoría de ellos están colocados en placas de fibrocemento enmarcadas y colgadas en los lugares originales, mientras que otros se han instalado directamente en el muro. Cuando se arrancaron los frescos se descubrieron debajo las sinopías en perfecto estado, instalándose todas en el Museo delle Sinopie di Pisa, situado en el flanco sur de la Piazza.

Hoy en día el Camposanto continúa siendo uno de los edificios más interesantes de Pisa, revalorizándose día a día. Las enormes galerias realzan su belleza con los juegos de luces y sombras de las arquerías y el gran espacio central, silencioso, vacío y geométrico alcanza una dimensión espiritual casí mística.

En el espacio del antiguo Foro Romano, al lado mismo de la Piazza dei Miracoli, se encuentra la Piazza dei Cavaliere, la segunda en importancia de la ciudad después de aquella y el centro de la vida política de la República hasta su conquista por parte de Florencia.

La plaza fue remodelada en 1558 por orden de Cosme I de Médici, siguiendo un diseño de Giorgio Vasari, que la convirtió en el único conjunto renacentista destacable de la ciudad. El edificio más notable de esta intervención es el Palazzo della Carovana, destinado a ser la sede de la Orden de Caballeros de San Esteban, citados anteriormente como los encargados del convento de San Paolo a ripa d’Arno. Vasari trasformó el Palazzo del Popolo e degli Anziani, sede medieval del poder político pisano, dejándolo prácticamente irreconocible. Construyó una fachada regular decorada con esgrafiados, bustos y escudos de mármol, siguiendo un programa de exaltación de la familia Médici. Remata el edificio un prolongado alero tipicamente renacentista igual que los que podemos encontrar desde Florencia a Xàtiva pasando por Zaragoza.

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Y así acabó mi visita a Pisa. Aparte de los que he descrito en este texto, hay más monumentos que no pude visitar por falta de tiempo. Animo a todos a alejarse de la Torre inclinada y descubrir una agradable ciudad toscana lejos del turismo masivo de otros lugares de Italia.

[i] Acusado por el Estado danés de escribir panfletos criticando al gobierno, Malte-Brun (1755 – 1826) se exilió a Francia en noviembre de 1799, y comenzó a trabajar en un tratado de geografía pensado como un regalo a su país adoptivo. Junto a Edme Mentelle, profesor en la École Normale, produjeron el libro Géographie mathématique, el físico et politique de toutes les partes du monde, publicado entre 1803 y 1812.

Acerca de Jose Maria Sancho

Gran amante del arte, intento humildemente compartir y extender mis conocimientos para que muchos otros puedan descubrirlo y sentir su fascinarse con él.

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