Comentario iconográfico de “La Última Cena” de Tintoretto

1280px-Jacopo_Tintoretto_-_The_Last_Supper_-_WGA22649La última cena, es la última gran obra de Tintoretto, que culmina su trayectoria como pintor. Está realizada en óleo sobre lienzo. Mide 3’65 metros de alto y 5’68 metros de ancho. Fue pintado en los años 1592-1594, y se encuentra en la Basílica de San Giorgio Maggiore de Venecia.

El tema de la Última Cena ha sido ampliamente representado en el arte desde la época paleocristiana. Representa el episodio evangélico en el que Jesús y los Apóstoles celebran la Pascua, momento en el cual, Jesús revela que va a ser traicionado por Judas y luego bendice el pan y el vino, instituyendo el sacramento de la Eucaristía.

Con el tiempo, irán consolidándose la disposición y características de la representación y los personajes, la mayoría de veces las representaciones serán dictadas por la Iglesia Católica.

En un principio los Apóstoles se distribuían alrededor de una mesa en forma de media luna, a modo de un triclinium romano y Jesús se situaba en un extremo. Con el tiempo, Jesús pasa a presidir la mesa (redonda o cuadrada) con los discípulos a su alrededor, y dejan de estar de pie, tal como mandaba la tradición judía de la Pascua.

Durante aquella cena, Jesús lava los pies de los apóstoles, tema que fue abandonándose porque se mostraba una imagen de Jesús demasiado servil. Posteriormente, cuando el Concilio de Trento proclama el dogma de la Transustanciación o conversión del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo se decide centrar las representaciones en ese momento en concreto.

A partir de la Contrarreforma, los artistas utilizan como modelo de la Última Cena el pintado por el Fra Angélico en el Convento de San Marcos de Florencia en el Renacimiento.

Entre todos los apóstoles, se diferencian Juan, el discípulo preferido, que suele aparecer con la cabeza reclinada sobre el pecho de Jesús, y Judas, el traidor, que aparece siempre sin nimbo, o con nimbo negro y a veces escondiendo la bolsa con los treinta denarios.

En el óleo de Tintoretto se reproduce el momento en el que Jesús le da la comunión a uno de los apóstoles. Siguiendo la tradición, vemos a Judas sin nimbo, con un gorro rojo en la cabeza y sentado en la esquina de la mesa, en una línea diferente a los demás, y Jesús dándole la espalda.

Al ser una obra manierista, se ha perdido la frontalidad de otras representaciones, como la de Leonardo da Vinci, y los personajes se representan en diferentes posturas, como entretenidos hablando o fijándose en la multitud de personajes sobrenaturales que pueblan la estancia. Las poses son amaneradas, exageradas y hay un tratamiento de los músculos y una diferenciación de los rostros.

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